Una de las grandes cuestiones de la vida es saber ¿por qué existimos y de dónde venimos? indudablemente la explicación nos lleva a innumerables respuestas científicas y espirituales.
Seguramente una persona común y corriente piense que es concecuencia de la casualidad y la buena o mala suerte, si tenemos en cuenta la impresionante cantidad de posibilidades que se tiene para que se logre una fecundación y se forme un nuevo ser humano. Sencillamente yo lo he visto desde ese punto de vista por mucho tiempo, pensando en que podía ser otra persona o que otra persona podría estar en mi lugar o que posiblemente yo haya podido nacer en otra ciudad, en otro país, en otro tiempo, etc.
¿Dónde empezó todo?
Creo que son muy pocas las personas que no han escuchado muchas veces los primeros versículos del Génesis o por lo menos el primero Génesis 1.1 “En el principio, Dios creó el cielo y la tierra”, pues bien, así fue, pero hay más, si leemos Juan 1.1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” se nos da otra identidad de Dios: el Verbo.
Pues es una sencilla ecuación El Verbo Era Dios y Dios era el Verbo y además se nos dice que ambos estaban juntos.
¿Pero qué es el Verbo?
El Verbo es la Palabra de Dios y la Palabra de Dios es la Verdad, pero hay más revelación. el versículo 14 de Juan nos dice “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.
Es impresionante cómo un versículo aclara tantos misterios superiores: Jesús es la Palabra, por tanto es la Verdad, por tanto es Dios y por tanto Jesucristo estuvo desde el principio y es glorioso porque es el únigénito del Padre, nadie más tiene ese honor, ni en el cielo ni en la tierra, él no fue creado para ser Jesús, sino que solamente se hizo hombre y fue enviado a la tierra como tal. Esto debería ya quitarnos muchas dudas: Jesucristo es eterno.
Retrocedo y leemos el versículo 3 de Juan “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”A mi me impacta saber de esto, este versículo con claridad me dice que todo lo que existe, toda la creación, todo lo celestial y todo lo terrenal ha sido creado por Cristo, él es la razón de todo, es el medio, y es el sostén de la creación. Leamos 1 Corintios 8.6 “Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos.”
Por último leemos Juan 1. 11 -12 “Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.”
El versículo 11 y 12 nos habla del favor de Dios y de la única condición del hombre para ser partícipe de la gloria de Dios (de la que me encargaré de escribir dedicadamente en lo posterior). El versículo 13 es el que nos puede dar la seguridad de por qué exactamente nosotros y no otros estamos en este momento y en este preciso lugar, sabemos que no por el pecado, no por las pasiones de nuestros padres y mucho menos por voluntad de ellos, sino que a los que reconocemos a Cristo nos engendró Dios, personalmente él lo planificó, nos eligió y nos conocío para nuestra participación mucho antes de que nosotros hayamos nacido, ¿acaso no es esto hermoso?. Llena de felicidad saber que Dios nos lleva de la mano antes de nacer, durante la vida y para lo posterior.
Queda claro: Jesús no es un simple hombre reconocido por Dios, sino que Él es glorioso y eterno, tiene carácter creador, es el mediador de todas las cosas, sostiene la vida, es eterno y poderoso, es, siempre ha sido y siempre será Dios mismo.

















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