Tantas dudas y preguntas asaltan al hombre acerca de su procedencia, de su vigencia, permanencia y propósito en la vida. Desde los albores de la civilización formuló doctrinas y pensamientos – interesantes y admirables productos de la acuciosidad humana - que llegaron a contestar muchas de esas inquietudes promoviendo el avance de la civilización en un sinnúmero de áreas del conocimiento humano.
Platón. Homero, Sócrates, Arquímedes, Séneca, y muchos otros, son los que suenan desde antiguo, pasando luego por Leonardo da Vinci, Shakespeare, Lutero, etc., etc., en la época ya moderna que deriva en nuestra época contemporánea en que aparecen filósofos formulando nuevas e inquietantes ideas que asumen vigencia en el contezto intelectual de la humanidad. ¿Qué pasa? ¿Es que los antiguo-pensadores no tenían todas las respuestas para las inquietudes del hombre? Evidentemente, no, porque tendencias más “avanzadas” o suplantan o se arriman a las anteriores para crear corrientes de pensamiento modernas que se acerquen más a la verdad.
En el siglo XIX surge una pléyade de librepensadores que construyen filosofías distintas, portentos de intelectualidad que se adaptan a la realidad de la época y hasta determinan el comportamiento futuro de la humanidad en su evolución social. Está Hegel enunciando el llamado “materialismo dialéctico” en que el bien y el mal no son realidades conceptuales absolutas, sino que pueden cambiar según la conveniencia del momento que vive la sociedad,
Furbach, concluye en que si el bien y el mal no son realidades absolutas, Dios no existe, porque Este representa invariablemente al bien. Marx se abre paso para hacerse oír diciendo que como Dios no existe, el hombre tiene el deber de construir para si mismo las bases de una sociedad ideal, desechando sin contemplaciones todo lo que se interponga en este avance. Charles Darwin explica que todo se inició casualmente y que se llegó a los altos estratos de vida superior – el hombre- por un proceso evolutivo en plena vigencia. Sigmund Freud, “introinspeccionando” el cerebro hasta escudriñar el alma y el espíritu, indica que Dios es sólo una concepción mental humana que al necesitar el amparo de un ente superior, simplemente lo creó,
También Nietzche, Sartre, y otros menos conocidos. Lenín, Mussolini, Hitler, Stalin, llevaron a la “praxis” la realización de estas ideologías, Crearon las doctrinas “materialistas” que en el siglo XX originaron dos guerras mundiales y centenares de otras más pequeñas con un incalculable costo material y 100 000 000 de vidas humanas m en cifras oficiales.
Es que el genio cerebral humano es de características limitadamente ínfimas en relación a la Gran Mente que lo creó, Dios en Su Palabra puso al alcance del hombre todos los conocimientos que este requiere para su corto transitar en este mundo, El nos lo contó todo, nos explicó el porqué y el propósito de todas las cosas. Sólo creyendo lo que nos dice, ya no sería necesario “exprimir” las facetas interminablemente maravillosas del pensamiento humano en procura de cristalizar su avance en la edificación de una sociedad ideal.

















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