“Hay que vivir la vida mientras se pueda” ó “De algo hay que morir” son frases muy populares.
¿Cuántas veces hemos respondido con estas palabras? –Reconozco que yo mismo las use varias veces.
Hay un principio que enorme que ignoramos: La vida para todos, seamos buenos o seamos malos, es eterna.
Por tanto “vivir la vida mientras se pueda” no se puede, porque siempre tendremos la capacidad de seguir viviendo.
Si decimos que “de algo hay que morir”, pues realmente podemos matar el cuerpo y con esto cambiar de vida, pero no perdemos la capacidad de seguir viviendo,
Siendo que, de cualquier manera seguiremos viviendo, ¿acaso no es lógico que en lugar de limitarnos ante algo inevitable por nosotros, debamos pensar en cómo realmente vivir mientras vivimos? A esto le llamo yo REALIDAD.
Como he declarado en algunos anteriores publicaciones en este blog y para todo basándome en la Biblia, Dios ha establecido para el hombre una manera de vivir, en la que realmente el hombre no ha podido aprobar (estoy hablando de Adán y su mujer) y en su misericordia, Él ha establecido una nueva forma, única correcta de vivir: En Jesucristo y se acabaron las alternativas.
Al fracasar el hombre en perfección, toda su descendencia ni siquiera debería vivir, sino directamente pagar el precio del error, sin embargo tenemos la oportunidad de vivir, en libre albedrío, de disfrutar esta vida, de llegar a amar y sentirnos amados por nuestros seres queridos, nuestros amigos, nuestra pareja; lamentablemente olvidamos lo más importante: desperdiciamos la oportunidad de conocer a Dios, de alcanzar la reconciliación con Él, de realizar un pacto con Él y lo mejor, de volver al estado de perfección eterno con Él. Entonces, ¿será que realmente estamos aprovechando al máximo esta vida y estamos dispuestos a morir por algo que realmente nos pueda valer?
La verdad es muy antagónica: “vives para gloria eterna en Cristo” o “vives en tormento eterno para sufrimiento”.

















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