Comúnmente las personas exitosas afirman: “cada quien construye su propio destino”. A la verdad parece que este tipo de personas parecen estar seguras de haber alcanzado la fórmula del éxito, también parece que conocen la fórmula del fracaso, a la que ellas escapan. ¿Realmente tienen las personas estas capacidades?
Siendo que cada persona tiene una vida personal distinta y única, es importante señalar que el futuro de cada uno estará arraigado al ámbito en el que esta persona nace y es criada. Un humano generalmente no tiene sentido de responsabilidad hasta alcanzar una edad entre los 7 y 12 años, Los adultos exitosos o fracasados debemos comprender que la edad de inocencia es fundamental para el desarrollo integral del individuo. El núcleo familiar, es decir: padre, madre, hermanos y hasta abuelos, primos o tíos de acuerdo al caso, ó la ausencia de parte, o todos ellos, son el núcleo social, económico, educativo, psicológico, etc., del infante. Que de una forma u otra influirán tremendamente en el adolescente hasta llegar a ser adulto o anciano.
El joven adolescente no necesariamente es responsable, sin embargo entiende de alguna manera lo que esto significa. Una vez que el futuro adulto tiene los recursos para aprovecharlos o desecharlos, formará su propia personalidad en base a estos. Sí observamos este punto de vista podríamos decir que cada individuo construye su propio destino.
Sin embargo decir que el futuro de una persona está en las manos de la misma no es para una buena afirmación, Cómo dijimos que cada vida será una diferente y reconocemos que el humano es un ser social, entonces el contexto individual se hace a la vez dependiente de los demás, también, como los seres humanos constantemente cometen errores el ambiente para todos será muy accidentado. En este punto mejoramos el concepto diciendo que: la persona planea su destino conforme a sus deseos y oportunidades, depende (todo lo que escapa a su voluntad) del desenvolvimiento del resto de la sociedad y de los accidentes que entre todos cometerán. ¿Qué tan cierto puede ser esto?
Pero estamos olvidando el factor base para todo lo anteriormente dicho, me refiero a la voluntad soberana de Dios, el Apóstol Juan, en su evangelio nos muestra la naturaleza de Dios antes de la misma creación de mundo: Juan 1:1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Este versículo es sumamente objetivo al señalar la eterna existencia de Jesucristo en Dios, siendo Jesucristo Dios mismo, pero no es todo lo que nos revela Juan, en el versículo 3 leemos: Juan 1:3 “todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho; fue hecho”. Más allá de ver de ver el carácter creativo de Jesucristo, también notamos que todo por su voluntad existe y todo es como es.
Hoy pienso que “Cuándo el pensamiento del ser humano termina, empieza la Verdad”. Después de todo ¿Quién ha tenido la capacidad de elegir dónde nacer o quienes serían sus padres? ó ¿Quién puede apostar todo lo que tiene por el día de mañana?
El problema para el hombre común entonces radica en asociar su nivel de libertad con la inquebrantable soberanía de Dios. De hecho el hombre humano no va a tener jamás la capacidad de entender a cabalidad la mente de Dios, Él ya reveló todo lo que nosotros necesitamos saber. Por eso no voy a tratar de reconciliar estas dos afirmaciones, sin embargo para Dios no es ningún problema el hecho de afirmar su voluntad y afirmar la responsabilidad del hombre al mismo tiempo. (en un futuro , si Dios quiere, escribiré sobre “La Elección Divina y La Responsabilidad del Hombre” para ampliar este tema)
Nada, ni nadie puede intervenir en el Plan Divino y a la vez nada ocurre sin la Voluntad Divina de Dios. Sabiendo esto debemos entender que todo lo bueno y todo lo malo es permitido o no por Dios y el todo sumado terminará inevitablemente a fin de mostrar su soberanía: su irá, su justicia, su misericordia, su amor, su gracia y su gloria. En otras palabras Dios cuando disponga revelará a toda su creación quién es Él a cabalidad.
Dios muchas veces prospera a los malos o da poder a los corruptos; en la Biblia hay muchos ejemplos, notemos este: Jehová le dice a Faraón: “Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” [Éxodo 9:16]. Daniel le dice a Nabucodonosor, el rey más grande que nunca existió: “El muda los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes, da la sabiduría a los sabios, y a la ciencia a los entendidos” [Daniel 1:21]
Normalmente parecerá injusto. El gran Apóstol Pablo exalta la voluntad de Dios y nos advierte en Romanos 9:20 “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro a su alfarero: ¿Por qué me has hecho así?.”
Dios es claro cuando le dice a Moisés: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré de quien yo me compadezca” [Romanos 9:15]
Uno de los mejores textos para comprender la soberanía de Dios y cómo debemos actuar ante su voluntad sin duda es el Libro de Job. Job en sus tiempos, fue la persona más justa ante los ojos de Dios, era temeroso ante Él, por tanto era bendecida con mucha prosperidad. Sin embargo Satanás se dispuso lastimar a Job a fin de que este blasfme contra su Creador y para esto pidió permiso a Dios (para que veamos que incluso Satanás y sus demonios no pueden hacer si no tienen licencia de Dios) Son tremendas las maldiciones que cayeron sobre este hombre justo, al punto que empezó a hacer “cuestiones de hombres” para con Dios. Esto puede ser frecuente o definitivo para una personas en cualquier tiempo, sin embargo notemos cómo el joven Eliú de los tiempos de Job reprende a este y nos hace entender que Dios en su grandeza no desestima a nadie, no otorga larga vida a la impiedad, da derecho a los afligidos, no aparta sus ojos de los justos, corrige, libra de pobrezas, sustenta, cobija y hace abundante toda gracia donde no existía. [Job 36] Cuándo finalmente Job comprende se somete a la voluntad de su Señor en humillación sincera [Job 42:1-6]. También notemos que posteriormente Dios prontamente duplicó todo cuanto Job había tenido antes.
Todo esto debe animarnos: las dificultades, las ansiedades, las pobrezas de todo tiempo son parte del Plan de Dios, es por eso que lo más sensato es vivir de acuerdo a como Dios nos manda (hay una sola manera): arrepintiéndonos de nuestras faltas y confesando en fe genuina a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador eterno; Él es el único Camino por el que Dios finalmente terminará justificándonos para hacernos acreedores de sus grandiosas riquezas. No olvidemos que Jesús dijo que “los que son últimos serán los primeros, y los que son primeros serán últimos”. Por tanto no estemos muy seguros de nuestro éxito, ni tampoco nos lamentemos en nuestros fracasos, sin duda el fracaso será agudo mientras ignoremos a Jesucristo.

















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