La respuesta es sin lugar a dudas SI, pero tienes que saber algunas cosas…
Si quieres prosperar en tus negocios, si quieres curar las enfermedades de tus seres queridos, si deseas consagrarte profesionalmente o tal vez conseguir popularidad y talento, quiero decirte que perderás tu tiempo buscando a Jesucristo, Él no vino como un asesor financiero, no vino como un médico cirujano, no vino como catedrático universitario, ni tampoco es buscador de talentos. Jesucristo vino a prosperar tu fe, a curar los pecados de tu corazón, a enseñarte el camino de salvación y a hacerte un siervo manso para que con aflicción llegues a amar a Dios y a tus prójimos de forma real. No trato de decir que Jesucristo no pueda resolver las cosas de esta vida, sin embargo, Dios otorgará peticiones siempre de acuerdo a su voluntad, y la primera voluntad de Dios es que seas encuentres salvacién en Cristo Jesús.
Tal vez con todo esto te desanimaste y prefieras seguir con “tu vida normal”.
Pongamos dos puntos de vista:
1. Ó la salvación en Cristo es muy difícil:
Porque tenemos una vida que parece que nosotros construimos,; también con ayuda de nuestros padres, de nuestros cónyugues, con nuestras herencias, con nuestros logros, con nuestro absurdo “pensamiento positivo”, etc., a{un cuando nuestra conciencia nos acusa de nuestras injusticias, de nuestra perversidad, de nuestra avaricia, de nuestras contiendas, de nuestras relaciones sexuales fuera de matrimonio, con homicidios, con malignidades, con envidia, con murmuraciones, con mentiras, con necedad, con traición, con desobediencia a los padres, con injurias, sin afecto natural, sin misericordia y con indiferencia ante Dios ¿quién se salva de alguna o de muchas de estas acusaciones? –Nadie. Mas como bien se sabe, estás cosas se han hecho en mucho costumbre social y es más, en muchas de ellas nos deleitamos. (Romanos 1:32)
2 Ó la salvación en Cristo es muy fácil.
Puesto que nos damos cuenta de nuestras incontables iniquidades y sabemos que no podemos justificarnos de ninguna manera ante un Dios santo y justo. Los que no queremos terminar en castigo eterno por Dios, mas deseamos disfrutar la vida eterna, incorruptible, llenos de luz, llenos de cosas maravillosas que hoy no caben en nuestra mente, dónde los tesoros son muchos y nunca no se disuelven, y que para tal logro, nuestro pasaporte es reconocer a Cristo como único Camino, al cual entregamos nuestras vidas y nuestro futuro enterrando para siempre nuestros pecados.
Ambos puntos son extremos pero enteramente reales, puesto que a los ojos de Dios no hay mitades o degradados: o eres o no eres.
Ahora si vemos esto estratégicamente: hay que ser muy tontos para disfrutar unas decenas de años y venderse al sufrimiento eterno, en lugar de sufrir tribulaciones por un corto tiempo y vivir en la gloria de Dios para siempre. Esto parece muy lógico, pero es una realidad que la masa mundial razona de manera contraria ¿Por qué? –Porque sencillamente no hay fe, solamente creemos en las cosas que pueden mirar los ojos, o dicho de otra forma no vemos más allá de nuestras propias narices. Amamos los placeres y las cosas del mundo aún sabiendo que no somos completamente felices, aunque a veces escuchamos muchas cosas, preferimos obviar que en el mundo hay fuerzas espirituales influyentes para cada persona; por esto la salvación muchas veces parece algo muy, muy difícil, pero… dicho y explicado, ¿vale la pena?
Mas para el que es alcanzado por la gracia de Dios, la percepción de vida cambia, muere y renace, luego de una entregarse total, el que esté despuesto a alcanzar la gloria debe arrepentirse de su vida, enterrar sus sueños y deseos, humillarse, negarse a uno mismo, odiar todo lo que su conciencia le diga que lo lleva a destrucción, clamar misericordia, ser capaz de dejar todo, pero absolutamente todo para ser sometido.
Jesús dice: “toma tu cruz y sígueme”, se refiere a que tienes que estar dispuesto a morir por Él. Jesucristo no dice: “te sostengo la cruz, ve despídete de tus seres queridos, arregla tus asuntos, me alcanzas y nos vamos juntos” ¡NO!. La entrega es inmediata e irreversible, si tu fe es genuina, el resto es responsabilidad de Jesucristo, el creyente solamente pide las promesas celestiales con convicción y Dios otorga con generosidad.
Jesucristo te promete tribulación en tu vida, no será fácil vivir en el mundo que te ha destruido. Jesús dijo: que la puerta es angosta, pero también dijo que el camino es angosto, tal vez ahora preguntes ¿cómo puedo ser feliz en Cristo si el me promete sufrir?. Dios para adoptarte como hijo necesita azotarte, necesita darte angustia, necesita moldearte y darte estas pruebas a fin de que tu fe se vaya moldeando como oro en el fuego, entonces nuevamente ¿cómo puedo ser feliz? –Dios ya no permite que el pecado se enseñoree de ti, se olvida de todas tus faltas, sean las que hayan sido, Jesucristo intercede por ti y te envía el Consolador, es el Espíritu Santo, el que da testimonio de que eres hijo de Dios, te da el gozo precioso de tu salvación, te revela todo lo que viendo y esuchando no pod{ias entender, te hace fiel, te lleva en camino de santidad, te libra de odios y te enseña a amar a tus prójimos dándote verdadero amor, te promete vida eterna con gloria y jamás, jamás te dejará.
No solo puedes ser feliz con Cristo…
Es la única forma verdadera de ser realmente feliz…

















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