En nuestros días, la primicia en la pedagogía es la autorrealización. Hoy en dìa vivimos en un mundo competitivo en el que todos quieren prosperar; los que prosperan aman su prosperidad, los que no prosperan perseveran en prosperar.
¿Quién no quiere un Dios que le de bienestar económico, salud, nivel académico, etc.? –Realmente varios consiguen varias de sus metas; mas a Dios los logros propios de cada persona no le sorprenden en nada. Pablo aseveró:
Filipenses 3:7-8 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”
La vida triunfadora para Dios no es la gloria personal de la autorrealización, sino más bien de la auto-negación personal:
Mateo 16:24-26 Jesús dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Estimado lector(a) ¿Está usted sufriendo por el nombre del Señor?
Mateo 10:22 dice “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”
Hechos 5:41 “Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre”
Bien dijo John Piper: “El propósito de Dios en crear el Universo, es demostrar la grandeza de la gloria de su gracia suprema en el sufrimiento de su Hijo. La única forma de agradar a Dios es unirnos al sufrimiento de Jesucristo en el calvario, para así emostrar la satisfacción de la gloria y la gracia a través de una fe genuina. El sacrificio de los redimidos en Jesucristo, demostrará que nuestros tesoros están en los cielos y no en la tierra. El evangelio de la prosperidad no hará que nadie adore a Jesús, sino que adoren la prosperidad”
Tener un auto nuevo, vestir lo mejor, lograr un nivel particular de conocimientos, etc. no provoca en nada la adoración de Dios, mucho menos de Jesucristo que sufrió despojándose de toda su divinidad haciéndose un siervo obediente.
Si estamos esperando en Cristo solamente para esta vida, entonces somos los más dignos de lástima. El sentido de la vida del creyente, es una vida de sacrificio, de aflicción, de sufrimiento; entonces ¿por qué la hemos elegido? –La Palabra responde:
Romanos “8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”
Si vas a ser un hijo de Dios recuerda el precio: dolor, sufrimiento, pérdida de seres queridos, soledad, discusiones conyugales, tensiones, muerte, oposiciones demoníacas., etc. Recuerda que Jesucristo pagó con su vida tú salvación y nosotros nos unimos a Él para siempre.
Romanos 8:17 “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”
¡Esta no es una vida miserable, es la única manera de vivir en el mundo! Sin embargo es una vida dolorosa.
Hubo y hay millones de hijos de Dios regocijándose en tribulaciones, porque esta genera paciencia y la paciencia aprobación y la aprobación esperanza y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios es derramado en nosotros.
Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”

















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