Viviendo yo en Bolivia, quiero hablar un poco de la celebración del “Día de los muertos”, conocido en mi país como “Todos Santos”, aunque el trasfondo de esta publicación resulta aplicable a cualquier tipo de cermonias similares como Halloween y otros.
Según la Wikipedia, cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones del Día de Muertos influenciados por el resto de Europa, donde se recordaba a los muertos en el Día de “Todos los Santos”. Al convertir a los nativos del nuevo mundo se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.
En ceremonia llevada a cabo en París, Francia el 7 de noviembre de 2003 la UNESCO distinguió a la festividad indígena de Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La distinción por considerar la UNESCO que esta festividad es:
“…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de América y del mundo, y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país.”
Pero, ¿es realmente la festividad conmemorativa de los muertos una simple actividad tradicional inofensiva?
-Ciertamente, muchas personas responderán positivamente, más aun teniendo en cuenta que hay enormes grupos sociales quienes pretenden conservar las costumbres, aunque es innegable por ellos mismos el origen pagano y multicultural que origina el “Día de los muertos”
Pero como de costumbre, la Palabra de Dios es la piedra de tropiezo, que determina todo lo bueno y lo apto permitido para el hombre.
Lo curioso es que, este “culto a los muertos” está mezclado con simbolismos cristianos y tradiciones religiosas muy amablemente aceptados y respaldados por la iglesia católica por ejemplo. El pequeño gran error, que es lo que da vida a este acontecimiento es el sentimiento de las personas, quienes creen que “sus seres queridos” están también participando de estas ceremonias. Lamentablemente esto no es bíblico, y no solo eso, sino que va contra la misma Palabra de Dios.
Veamos un poco de lo que Dios dice en su preciosa Palabra:
Cuando una persona pasa a la eternidad en el estado que murió: A la presencia del Señor si nació espiritualmente en Jesucristo, al reconocerlo como Señor y Salvador, o al juicio eterno en el infierno si haberse hecho esclavo de Jesucristo. A continuación algunos análisis bíblicos sobre estos temas en este mismo blog:
Es importante señalar algunos puntos
El hombre muere y es juzgado:
“Y de la manera que está establecido que el hombre muera una vez y después el juicio” (Hebreos 9:27)
El cuerpo muere, va la descomposición y vuelve al polvo de donde salió:
“En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado” (Génesis 3:19)
En el sepulcro no hay vida:
“…Porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría” (Ecclesiastés 9:10)
Dios condena invocar a los muertos:
“Ni tampoco invocarás a los muertos, porque esto es abominación a Jehová” (Deuteronomio 18:11 y 12)
Aunque espiritualmente los muertos están o en el cielo o en el infierno, un día todos serán resucitados por la voz de Jesucristo y recibirán cuerpos nuevos preparados para el resto de la eternidad. Juan dice:
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal, a resurrección de condenación” (Juan 5:28,29)
A menudo estas ceremonias van a acompañadas de ritos espirituales diversos, a los que Dios también alerta:
“Y cuando os dijeren: Acudid a los espíritus y a los adivinos, que chirrían y mascullan; responded: ¿No debe un pueblo acudir más bien a su Dios? ¿por los vivos acaso se ha de acudir a los muertos? ¡A la ley y al testimonio! si no hablaren conforme a esta palabra, son aquellos para quienes no ha amanecido.” (Isaías 8:19, 20 )
“[…] no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas gentes. No se hallado en ti quien haga pasar su hijo o su hija por fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero” (Deuteronomio 18:9,10)
El hombre natural lo último que hace es someterse a la verdad, a la luz bíblica y su perfección, sin embargo la usa según su conveniencia. Si una persona se preocupara de conocer la voluntad de Dios, su naturaleza, su carácter, su revelación y su juicio, entonces actividades paganas como esta no existirían, Pablo nos habla de esto, aplicablemente en:
“Por cuanto no admitieron el amor de la verdad, para que fuesen salvos, . . . Dios les envía la eficaz operación de error, a fin de que crean a la mentira. ” (2 Tesalonicenses 2:10, 11)
Algo similar nos explica en la Epístola a los Romanos:
“Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Romanos 1:24-25)
Pero, el pensamiento del hombre a través del tiempo siempre ha sido necedad, algo así como decir que “No importa cuán malos seáis; no importa que creáis o no en Dios y en la Biblia. Hay que vivir como uno guste y disfrutar de lo que hay en esta vida”. El hecho de seguir pensado que con “ser un poco bueno” o “tener más obras buenas que malas” nos lleva al cielo es un pensamiento que lo único que hace es condenarnos:
La Palabra de Dios dice: “¡Ay de los que llaman a lo malo bueno, y a lo bueno malo; que ponen tinieblas por luz, y luz por tinieblas!” (Isaías 5:20)
Aunque no le prestemos atención nuestras creencias paganas son parte del festín diabólico, es evidente que en algunos casos hay manifestaciones sobrenaturales, pero en realidad no es un contacto directo, son artimañas que Satanás y los demonios usan para mantener a la gente en su confusión:
” Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonisenses 2:8-10)
Juan, describe también el poder milagroso que se ha de dar a conocer en los últimos días, declara:
“Obra grandes prodigios, de tal modo que hace descender fuego del cielo a la tierra, a la vista de los hombres. Y engaña a los que habitan sobre la tierra, por medio de las señales que se le ha dado poder de hacer.” (Apocalipsis 13:13, 14)
De modo que queda claro que, los muertos han muerto físicamente, viven espiritualmente en el lugar correspondiente y no vuelven aunque los invoquemos.
Jeremías 10:2; “No aprendaís el camino de las gentes…” Y añade el Apóstol Juan: “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seaís participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas” (Apocalipsis 18:4)

















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