El amor de Cristo

Estoy saliendo de una crisis espiritual, tal vez la más aguda desde que me convertí. ¿Qué cristiano no se ha sentido débil y no ha perdido algunas batallas?

Quiero empezar con este precioso versículo, que es una realidad que Jesucristo plantea de forma muy clara:

Joh 10:27-29 “Mis ovejas oyen mi voz,  y yo las conozco,  y me siguen, y yo les doy vida eterna;  y no perecerán jamás,  ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio,  es mayor que todos,  y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

Muchas veces nosotros caemos en debilidad y caemos en pecado, y como personas regeneradas en Jesucristo sentimos inmediatamente el peso del pecado, sabemos que el Apóstol Juan en 1 Juan 1:9 nos advierte que el proceder esperado es ir y confesar el pecado con ARREPENTIMIENTO, sin embargo no siempre procedemos de esta manera. El costo del pecado no confesado con arrepentimiento, da lugar a más pecado y esto crea un círculo vicioso en el que la vergüenza y el peso de la culpa mentalmente nos alejan de afrontarnos contra un Dios perfectamente Santo y Justo.

Efesios 5:11-17 “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas,  sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas,  cuando son puestas en evidencia por la luz,  son hechas manifiestas;  porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice:
Despiértate,  tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.
Mirad,  pues,  con diligencia cómo andéis,  no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo,  porque los días son malos. Por tanto,  no seáis insensatos,  sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”

Conforme a nuestra experiencia en la fe, nos damos cuenta de que la fe y el arrepentimiento tienen un nivel creciente en la vida humana. Me gustó escuchar hace unos días a Paul Washer en un mensaje diciendo “no esperes que tu arrepentimiento sea perfecto”, refiriéndose a personas recién convertidas a Jesucristo y enfatizando la diferencia que hay de un convertido de un año, a una persona que ha vivido por décadas en la fe y es evidente que necesariamente tienen que haber diferencias.

Es verdad que no todos crecemos espiritualmente al mismo tiempo (1Corintios 3:2), todo tiene que ver con la gracia de Dios y la obediencia (Salmos 37:4). Un creyente quien quiera que sea es una persona repleta de bendiciones eternas, y posee la sabiduría y el conocimiento escondido en Cristo Jesús (Colosenses 2:3), entonces ¿por qué no se hacen evidentes estas bendiciones cuando potencialmente existen y han sido prometidas eternamente? –La desobediencia es la razón principal por la que Dios no las hace manifiestas; por el contrario una vida de obediencia siempre atraerá bendiciones. Aunque por supuesto viviendo dentro de la soberanía de Dios, Él tomará y decidirá sobre el tiempo exacto donde estás tenga que hacerse evidentes, la siguiente era advertencia a los judíos:

Malaquías 2:2  “Si no oyereis,  y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre,  ha dicho Jehová de los ejércitos,  enviaré maldición sobre vosotros,  y maldeciré vuestras bendiciones;  y aun las he maldecido,  porque no os habéis decidido de corazón”

Pero veamos lo que nos dice el escritor a los Hebreos:

Hebreos 6:10-15 “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre,  habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin,  para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos,  sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham,  no pudiendo jurar por otro mayor,  juró por sí mismo, diciendo:  De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia,  alcanzó la promesa”

El salmista arrepentido también encontró consolación:

“Tan torpe era yo,  que no entendía;
Era como una bestia delante de ti.
Con todo,  yo siempre estuve contigo;
Me tomaste de la mano derecha.
Me has guiado según tu consejo,
Y después me recibirás en gloria”
(Salmos 73:22-24)

Recordemos también que la vida del cristiano, es una vida temporal de sufrimiento en el mundo, todos los herederos habilitados por Cristo, sufrimos y somos probados por fuego, vivimos una batalla espiritual permanente, y sufrimos de tentaciones y tenemos la posibilidad de caer en cualquier momento, aun cuando más sólidos creemos estar:

Hebreos 12:6  “Porque el Señor al que ama,  disciplina,  Y azota a todo el que recibe por hijo”

Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”

1 Corintios 10:12  “Así que,  el que piensa estar firme,  mire que no caiga”

Pero, hablando de la soberanía y la omnisciencia de Dios, no consideramos algunas cosas que podrían ayudarnos de mucho cuando atravesamos crisis. Muchas veces nos sentimos contritos al punto de pensar que Dios nos ha desechado para su obra, dudamos de nuestra salvación y somos incapaces de obtener un arrepentimiento puro y sincero; por cierto, esa fue una característica común en los hombres de Dios: Job, David, Jonás, el Apóstol Pedro son quizás los mejores ejemplos bíblicos; el problema es que cuando nos dejamos atrapar por sentimientos, empezamos a medirnos en la fe por causa de nuestros méritos, cuando debería ser absolutamente al revés.

Juan 10:9  “Yo soy la puerta;  el que por mí entrare,  será salvo;  y entrará,  y saldrá,  y hallará pastos”

Dios, eterno y a sabiendas de todo, absolutamente todo, no se ve sorprendido por nuestro comportamiento actual, Él lo sabía desde una eternidad pasada y aun sabe cuántas veces más vamos a caer, Jesucristo vino a rescatar pecadores, a tomar a los más débiles para exaltar aun más la gloria de Dios en el porvenir (1 Corintios 1:27, Lucas 5:32). En el momento en que Jesucristo nos salvo, pagó el precio de todos nuestros pecado pasados y los que cometamos hasta el día de dejar el mundo, con una promesa “nos perfeccionaría hasta el día final” (Filipenses 1:6), en un sentido que habla de un proceso de santidad, también lo demostró por ejemplo en la vida de sus apóstoles, hombres comunes, ignorantes, débiles, cobardes, que a la postre terminaron cambiando el mundo y murieron como ofrenda viva y en imagen a Jesucristo mismo. Esa es la promesa en un futuro cercano que Jesucristo tiene para cada uno de nosotros.

“Oh Jehová,  tú me has examinado y conocido.
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme;
Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Has escudriñado mi andar y mi reposo,
Y todos mis caminos te son conocidos.
Pues aún no está la palabra en mi lengua,
Y he aquí,  oh Jehová,  tú la sabes toda.
Detrás y delante me rodeaste,
Y sobre mí pusiste tu mano” (Samos 139:1-5 )

Cuando tu vas a Dios confesando tu culpa, Él no responde conforme al mérito que tú hagas por merecer su perdón, Él actúa conforme a su propio amor, al amor que tiene por su promesas y por su Palabra, observa tu corazón y tu fe; cuando tu fe otra vez puesta en el sacrificio de Jesucristo, entonces Dios te recubre en la preciosa sangre de su Hijo y te deja limpio, no muy limpio, sino perfectamente limpio a sus ojos, ese es el Dios de amor y misericordia, el Dios en el que nuestra mente y nuestra alma pueden reposar y gozarse, donde los méritos terminan y la gracia reina a fin de que nos presentemos irreprensibles (Filipenses 1:10; 1 Corintios 1:8; Colosenses 1:22; 2 Pedro 3:14)

Isaías 48:4-11  “Por cuanto conozco que eres duro,  y barra de hierro tu cerviz,  y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo;  antes que sucediera te lo advertí,  para que no dijeras:  Mi ídolo lo hizo,  mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.  Lo oíste,  y lo viste todo;   ¿y no lo anunciaréis vosotros?  Ahora,  pues,  te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.  Ahora han sido creadas,  no en días pasados,  ni antes de este día las habías oído,  para que no digas:  He aquí que yo lo sabía. Sí,  nunca lo habías oído,  ni nunca lo habías conocido;  ciertamente no se abrió antes tu oído;  porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer,  por tanto te llamé rebelde desde el vientre. Por amor de mi nombre diferiré mi ira,  y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte. He aquí te he purificado,  y no como a plata;  te he escogido en horno de aflicción. Por mí,  por amor de mí mismo lo haré,  para que no sea amancillado mi nombre,  y mi honra no la daré a otro”

Romanos 8:38  “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte,  ni la vida,  ni ángeles,  ni principados,  ni potestades,  ni lo presente,  ni lo por venir, ni lo alto,  ni lo profundo,  ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,  que es en Cristo Jesús Señor nuestro”

Compártelo en tu red:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Bitacoras.com
  • Blogosphere News
  • MySpace
  • Yahoo! Buzz
  • YahooMyWeb
  • Print this article!
  • TwitThis

También te interesa:

Puedes responder, o hacer un trackback desde tu web/blog.
blog comments powered by Disqus
Powered by WordPress | PalmPreBlog.com is the Unofficial Palm Pre Authority | Thanks to iFreeCellPhones.com T-Mobile Phones, MMORPG and Fat burning furnace review