¿Oración para encontrar salvación?

Te sugerimos previamente leer El Evangelio de Jesucristo.

Bíblicamente, no existe un versículo donde se diga que el simple hecho de decir una oración o repetirla es suficiente para alcanzar la redención en Jesucristo (lamentablemente hoy en día muchas personas e iglesias creen y practican eso). Ser salvo, consiste en mucho más que eso, es una actitud del corazón, tiene que ver con la gracia de Dios, la santidad de Dios, el reconocimiento del pecado, la fe, el arrepentimiento y la obediencia; por supuesto que un hombre que pasa por el quebranto del pecado y muestra las evidencias anteriormente mencionadas en su corazón, terminará clamando a Dios y clamando una oración de salvación y confesara a Jesucristo como Señor y Salvador, la cual Dios no menospreciará:

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú,  oh Dios” Salmos 51:17

Examinemos un poco el siguiente texto bíblico.

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.– Romanos 10: 9-10

Esta parte crucial de la Biblia expresa las dos cosas que usted debe hacer para ser salvo. ¿Cuál pudiera ser más importante?

Lo primero que debe hacer es confesar con su boca a Jesucristo como Señor. Eso significa más que reconocer que Jesús es el Señor, más que decir que Jesucristo es Dios. Después de todo, Santiago 2:19 dice que hasta los demonios saben que Dios es el soberano del universo pero ese conocimiento no los salva.Confesar a Jesucristo como Señor quiere decir que Cristo es su Señor, su Soberano. Hacer esa confesión significa expresar en voz alta delante de los demás su profunda convicción personal, sin reservas, de que Jesucristo es su dueño y el soberano de su vida.Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Lc. 9:23). Esa es una afirmación asombrosa, considerando el modo en que las personas piensan acerca de la función de Jesucristo en su vida hoy, El evangelio no es acerca de la satisfacción de sí mismo, como muchos suponen. Es acerca de la abnegación. Nadie puede confesar a Jesucristo como Señor y decir: “Muy bien, Jesucristo, voy a dejarte entrar en mi vida y quiero que me hagas una persona de éxito y mejores mi matrimonio y reduzcas mi falta de habilidad en el golf”.

El evangelio no es acerca de Jesucristo que viene a su vida y le da lo que usted desea. Es acerca de ir usted ante Jesucristo y decirle: “Dios, ten misericordia de mí, pecador. Sálvame”. Es decir: “Jesucristo, te reconozco como mi Soberano, Maestro y Señor. Me aparto de mis propios deseos y mi propia necesidad de controlar mi vida. Me someto a todo lo que quiera para mí”.El joven rico no haría eso (Lc. 18:18-27). Jesús le dijo que hiciera una cosa: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y luego sígueme. Usted no se salva por deshacerse de su dinero. Lo que Jesús quería era probar el compromiso del hombre con Jesús como su Señor. Él le pudo haber pedido que hiciera centenares de cosas distintas pero Jesús escogió algo que él sabía que probaría su disposición a negarse así mismo.

El joven rico no pudo someterse al gobierno de Cristo sobre él. No pudo confesar de esa manera que Jesucristo era el Señor de su vida. Se fue triste y sin la salvación.Lo segundo que debe hacer para ser salvo es creer en su corazón que Dios resucitó a Jesucristo de los muertos. Creer en la resurrección quiere decir que usted también cree que Jesucristo murió en la cruz y resucitó de los muertos como la señal de que en realidad es el Mesías, levantado finalmente a la más elevada posición para gobernar con el Padre. Dios el Padre puso el sello de aprobación divina sobre la perfecta obra de Jesucristo, su vida sin pecado y su muerte expiatoria, cuando lo resucitó de los muertos. La resurrección fue la validación suprema de su ministerio y de su identidad.Usted será salvo solo cuando haya reconocido a Jesucristo como su Señor y hay creído que su muerte en la cruz fue el sacrificio eficaz por su pecado, validado por su gloriosa resurrección. Usted cree con su corazón y es justificado ante Dios; usted confiesa con su boca y confirma esa realidad.

Él tiene muchas revelaciones y muchos tesoros para usted. Es cierto que una vez que Jesucristo entre en su corazón como su Señor nunca más lo dejará y usted en su espíritu sabrá que es Hijo de Dios gracias al testimonio que el Espíritu Santo le dará, usted será una nueva criatura, Jesucristo lo prometió ¡Créalo!. Su arrepentimiento tiene que ser constante, todos los días de su vida, al igual que la alabanza y la oración, tendrá muchas preguntas, Dios le responderá en su Palabra progresivamente. Haga un hábito su lectura y confié siempre en ella y solamente en ella, la Palabra de Dios, nos se contradice jamás.

Gracia de Dios > Fe > Arrepentimiento > Fe > Salvación > Fe > Gracia de Dios

“Por que a los que antes conoció, también los predestino para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó, y a los que llamó, a estos también justifico, y a los que justificó, a estos también glorificó” [Romanos 8:29-30]

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